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Septiembre llama a hablar de suicidio: la Huasteca Potosina enfrenta un reto que exige prevención y atención

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    CV Noticias
  • hace 1 día
  • 4 min de lectura


Septiembre coloca nuevamente sobre la mesa un tema que durante años ha permanecido rodeado de silencio y estigma: la prevención del suicidio. En la Huasteca Potosina, las cifras disponibles muestran que se trata de un problema que requiere atención particularmente entre jóvenes, hombres y población de municipios con condiciones de vulnerabilidad social.


Aunque comúnmente se identifica septiembre como el “mes de la prevención del suicidio”, la conmemoración internacional específica es el 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, impulsado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud. Para 2024-2026, el lema internacional es “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, con un llamado a iniciar la conversación, reducir el estigma y generar espacios donde las personas puedan pedir ayuda.


Y en la Huasteca, esa conversación resulta especialmente necesaria.


Municipios huastecos aparecen entre los de mayor tasa


Un estudio epidemiológico sobre el suicidio en San Luis Potosí, elaborado con información de las Estadísticas de Defunciones Registradas del INEGI y que analiza el periodo 2016-2023, documentó 1,873 defunciones por suicidio en el estado.


Entre los municipios huastecos con tasas promedio más elevadas durante ese periodo destacan Tanlajás, con 13.99 suicidios por cada 100 mil habitantes; Aquismón, con 11.80; Tampamolón Corona, con 10.14; Matlapa, con 9.35; Xilitla, con 9.21; San Antonio, con 8.97; Tampacán, con 8.48; Coxcatlán, con 8.43; Tamazunchale y Axtla de Terrazas, ambos con 7.73; Tamasopo, con 7.49, y Ciudad Valles, con 7.08.


El dato adquiere mayor relevancia al considerar que el mismo estudio encontró una relación estadísticamente significativa entre las tasas de suicidio y el grado de marginación municipal. Aquismón y Tanlajás, por ejemplo, presentaron grados de marginación altos o muy altos y tasas de suicidio de 11.8 y 13.99, respectivamente.


Esto no significa que la marginación sea por sí misma una causa del suicidio, pero sí apunta a la necesidad de analizar el fenómeno considerando los determinantes sociales, el acceso a servicios de salud, las condiciones económicas, el aislamiento y las redes de apoyo disponibles en las comunidades.


Jóvenes y hombres, entre los principales focos de atención


El estudio estatal encontró que la mayor proporción de las defunciones se concentró en personas de 20 a 29 años, con educación básica y sin afiliación a algún sistema de seguridad social. También identificó que una parte de las personas fallecidas hablaba una lengua indígena.


A nivel nacional, la Secretaría de Salud también ha señalado la especial importancia de trabajar con adolescentes y jóvenes, debido a factores como problemas familiares, conflictos entre pares, decepciones amorosas y consumo temprano de alcohol o drogas.


En la Huasteca, donde existe una importante presencia de población indígena y numerosas comunidades rurales y dispersas, la prevención requiere ir más allá de las cabeceras municipales y acercarse a escuelas, telesecundarias, preparatorias, centros de salud y comunidades indígenas.


San Luis Potosí continúa por encima de la media nacional


El problema tampoco es exclusivo de la Huasteca.


Los datos más recientes disponibles muestran que San Luis Potosí continúa entre las entidades con mayores tasas de suicidio del país. En 2024, la entidad registró una tasa de 10.7 suicidios por cada 100 mil habitantes, frente a 6.8 a nivel nacional.


Para 2025, la tasa estatal se ubicó en 9.5 por cada 100 mil habitantes, manteniendo a San Luis Potosí entre las entidades con los indicadores más elevados.


La diferencia entre hombres y mujeres también es marcada: históricamente, los hombres concentran la mayoría de las muertes por suicidio, mientras que las mujeres representan una proporción importante de los intentos.


El reto no es solamente contar muertes


Especialistas y autoridades sanitarias advierten que para prevenir el suicidio no basta con contabilizar las defunciones.


También es necesario identificar ideación suicida, autolesiones, intentos previos y otros factores de riesgo, porque una persona que atraviesa una crisis puede requerir atención antes de que ésta se convierta en una emergencia.


La CONASAMA ha insistido en que la prevención debe involucrar no solamente al sector salud, sino también a familias, escuelas, comunidades, autoridades y redes de apoyo.


Por ello, durante septiembre el llamado es a observar, escuchar y acompañar.


Cambios importantes en el comportamiento, aislamiento, pérdida de interés, desesperanza o expresiones relacionadas con la muerte deben tomarse con seriedad y no ser motivo de burlas, regaños o descalificaciones.


Hablar puede ser parte de la prevención


La campaña internacional de este 2026 llega al último año de su lema “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, con el llamado “Iniciar la conversación”.


La OMS señala que más de 720 mil personas mueren cada año por suicidio en el mundo, pero también subraya que el suicidio puede prevenirse mediante estrategias de salud pública, atención oportuna y fortalecimiento de las redes de apoyo.


Para la Huasteca Potosina, el mensaje es particularmente claro: la prevención debe comenzar antes de que exista una emergencia, acercando información y atención psicológica a jóvenes, familias y comunidades.


Porque detrás de cada cifra existe una familia, una escuela, una comunidad y una historia que pudo haber recibido ayuda.


¿Dónde pedir ayuda?


En México está disponible la Línea de la Vida: 800 911 2000, con atención las 24 horas, los 365 días del año. En una emergencia inmediata puede solicitarse apoyo a través del 911.


La prevención comienza cuando dejamos de guardar silencio y comenzamos a escuchar.

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