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Pueblos Mágicos: una marca que debe traducirse en turismo, empleo y bienestar para las comunidades

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CV Noticias
hace 4 horas
4 min de lectura


México cuenta actualmente con 177 Pueblos Mágicos distribuidos en sus 32 entidades federativas. San Luis Potosí tiene seis: Real de Catorce, Xilitla, Aquismón, Santa María del Río, Tierra Nueva y Ciudad del Maíz. En la Huasteca, Xilitla y Aquismón enfrentan el desafío de crecer turísticamente sin perder su identidad, deteriorar sus recursos naturales o dejar fuera de los beneficios a las comunidades.



Este 5 de octubre se conmemora en México el Día Nacional de los Pueblos Mágicos, una fecha que recuerda que el primer nombramiento fue otorgado el 5 de octubre de 2001 a Huasca de Ocampo, Hidalgo.


Veinticinco años después del inicio del programa, México cuenta con 177 Pueblos Mágicos, una red que abarca los 32 estados del país.


Pero, ¿qué significa realmente ser Pueblo Mágico?


De acuerdo con la Secretaría de Turismo, se trata de localidades que han conservado y valorado su patrimonio histórico y cultural, poseen elementos simbólicos, tradiciones, historias y características que les dan una identidad particular y las convierten en destinos con potencial turístico.


El nombramiento busca algo más que atraer visitantes.


La estrategia federal plantea que estos destinos deben convertirse en instrumentos de desarrollo local, generación de empleo, fortalecimiento de las economías comunitarias y preservación del patrimonio natural y cultural.


¿Para qué sirve realmente el nombramiento?


Ser Pueblo Mágico representa una marca turística que permite proyectar a una localidad en los mercados nacionales e internacionales.



También puede favorecer la promoción turística, la capacitación de prestadores de servicios, la profesionalización, la digitalización, la generación de productos turísticos y la atracción de visitantes.


De acuerdo con datos de Sectur, los 177 Pueblos Mágicos concentran más de 10.7 millones de habitantes y alrededor de 77 mil unidades económicas relacionadas con el turismo, que generan empleo para más de 300 mil personas.


Es decir, no estamos hablando solamente de lugares bonitos para visitar.


Estamos hablando de una actividad económica que involucra hoteles, restaurantes, artesanos, guías, transportistas, comerciantes, productores, cocineras tradicionales, operadores turísticos y familias enteras.


San Luis Potosí tiene seis


San Luis Potosí cuenta actualmente con seis Pueblos Mágicos:


- Real de Catorce, en el Altiplano.

- Xilitla, en la Huasteca.

- Aquismón, en la Huasteca.

- Santa María del Río, en la zona Centro.

- Tierra Nueva, en la zona Media.

- Ciudad del Maíz, en la zona Media.




El Gobierno del Estado confirma actualmente los seis nombramientos y en agosto de este año reportó acciones de promoción conjunta con sus presidentes municipales y responsables de turismo.


La magia de la Huasteca


En la Huasteca Potosina existen dos Pueblos Mágicos: Xilitla y Aquismón.


Xilitla recibió el nombramiento en 2011 y tiene entre sus principales atractivos el Jardín Escultórico de Edward James, el Ex Convento de San Agustín, sus tradiciones huapangueras, café, gastronomía y diversos espacios naturales.


Aquismón, por su parte, ha construido buena parte de su identidad turística alrededor de sus paisajes naturales, comunidades indígenas, gastronomía, tradiciones y atractivos como el Sótano de las Golondrinas y las cascadas y cuerpos de agua de la región.


Y ahí aparece uno de los principales retos de ambos destinos.


La magia también se puede perder


El nombramiento no debe entenderse como un premio permanente ni como una autorización para crecer turísticamente sin límites.


La normativa federal establece mecanismos de permanencia y evaluación, mientras que la nueva Estrategia Nacional para el Fortalecimiento de los Pueblos Mágicos plantea cinco grandes ejes: planeación y desarrollo sostenible; inversión, infraestructura y equipamiento; capacitación y profesionalización; promoción; y comercialización y digitalización.



Por eso, para Xilitla y Aquismón el reto no consiste únicamente en atraer más turistas.


Consiste en tener capacidad para recibirlos sin deteriorar aquello que precisamente los hace atractivos.


Significa cuidar ríos, cascadas, cuevas, bosques y otros espacios naturales; mejorar caminos, servicios, señalización y conectividad; ordenar el crecimiento urbano; profesionalizar a los prestadores de servicios; fortalecer la seguridad y la atención al visitante; mejorar el manejo de residuos y, sobre todo, garantizar que las comunidades locales participen de los beneficios económicos.


La propia política turística federal está incorporando conceptos como turismo comunitario, conservación del patrimonio, gestión eficiente del agua, protección de ecosistemas y desarrollo turístico equilibrado.


El verdadero reto: que la magia beneficie a quienes viven ahí


La pregunta de fondo para los Pueblos Mágicos de la Huasteca es sencilla:


¿Cuánto de la riqueza que genera el turismo se queda realmente en las comunidades?


Porque un destino puede recibir miles de visitantes y, al mismo tiempo, mantener comunidades con carencias.


El éxito de un Pueblo Mágico no debería medirse únicamente por fotografías en redes sociales, número de visitantes o habitaciones ocupadas.


También tendría que medirse por cuántos empleos genera para la población local; cuánto venden sus artesanos y productores; cuántas familias participan en la cadena turística; cuánto se invierte en infraestructura; qué tanto se conserva el patrimonio natural y cultural y qué tan preparados están los municipios para enfrentar temporadas de alta afluencia.


La nueva estrategia federal reconoce precisamente que las comunidades deben estar en el centro de este modelo.


Por eso, en este Día Nacional de los Pueblos Mágicos, la reflexión para San Luis Potosí y particularmente para la Huasteca no debería ser solamente “qué bonito es nuestro Pueblo Mágico”.


La pregunta debería ser:


¿Estamos cuidando la magia, estamos preparando nuestros destinos para el futuro y estamos logrando que esa magia se convierta en bienestar para quienes viven en ellos?


Porque un Pueblo Mágico no es solamente un lugar que atrae turistas.


Es una comunidad que tiene la responsabilidad de conservar aquello que la hace única.

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