Jacqueline Muro, la mujer policía que encontró su vocación desde la secundaria
- CV Noticias
- 9 mar
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Para Jacqueline Muro Varela, portar el uniforme de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito Municipal no es solo un trabajo, sino la realización de un sueño que nació desde que era estudiante de secundaria.

La joven oficial relató que su interés por convertirse en policía surgió al observar durante los recreos a las patrullas que pasaban frente a su escuela, lo que despertó en ella curiosidad y admiración por la labor que realizaban los elementos de seguridad.
“Desde que estaba en la secundaria me tocaba observar cómo pasaban las patrullas y de ahí me surgió la admiración y el interés por saber qué más hacía un policía”, recordó.
Tras ingresar a la academia y completar su preparación, Jacqueline descubrió que la disciplina y el sentido de logro personal fueron los aspectos que la convencieron de que había elegido el camino correcto.
“Sentí que había alcanzado un éxito más en mi vida”, expresó.
Dentro de una corporación donde la mayoría de los elementos son hombres, la oficial reconoce que al inicio el camino puede ser complicado para las mujeres. Sin embargo, afirma que el reto principal es demostrar la capacidad y habilidades para desempeñar el trabajo.
“Tenemos diferentes habilidades y destrezas que se pueden aprovechar en las distintas áreas. Lo importante es demostrar la capacidad”, señaló.
En cuanto a los riesgos inherentes a su labor, Jacqueline admite que el miedo es una emoción natural cuando se enfrentan situaciones de peligro, aunque asegura que los elementos policiales aprenden a controlarlo para cumplir con su deber.
“Como seres humanos es natural sentir miedo. Una persona que dice que no tiene miedo sinceramente está mintiendo. Nosotros tenemos que aprender a manejar ese temor”, comentó.
Agregó que, en los momentos de mayor riesgo, lo primero que viene a su mente es su familia.
A pesar de las exigencias de tiempo que implica la profesión, la oficial considera que es posible equilibrar la vida personal con la vocación de servicio. Incluso, afirmó que en el futuro le gustaría formar una familia sin dejar de ejercer su labor policial.
En su experiencia, uno de los momentos más gratificantes del trabajo es recibir el agradecimiento de la ciudadanía.
“Disfruto mucho cuando recibo un gracias o una bendición de parte de una persona. A veces pasan los años y alguien se acerca y me dice que un día le ayudé, y eso se siente muy bonito”, relató.
Gracias al trabajo que ha realizado con escuelas y comités vecinales, Jacqueline señala que muchas personas ya la reconocen en distintos sectores de la ciudad.
De cara al futuro, la oficial aspira a seguir creciendo profesionalmente dentro de la corporación y considera que tiene la capacidad para asumir mayores responsabilidades.
“Me gustaría llegar a ser jefe de grupo”, afirmó.
Finalmente, envió un mensaje a las mujeres que sueñan con integrarse a una corporación de seguridad: no ponerse límites y luchar por sus metas.
“Los sueños vienen con miedo, pero ese miedo se puede manejar como un impulso y motivación para salir adelante”, concluyó.




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