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Advierten sobre el desgaste emocional de los docentes y la importancia de prevenir el síndrome de burnout

Foto del escritor: CV  Noticias
CV Noticias
13 oct
3 min de lectura


El agotamiento laboral puede afectar la salud mental, las relaciones personales y el desempeño frente a grupo; Alejandro Valladares González destacó la importancia del autocuidado y las redes de apoyo para el magisterio.



Las exigencias laborales, la carga administrativa y la atención constante a estudiantes, padres de familia y compañeros de trabajo pueden generar un desgaste emocional en los docentes, que, de no atenderse oportunamente, puede evolucionar hacia el síndrome de burnout o agotamiento laboral crónico.


Así lo explicó el doctor Alejandro Valladares González, coordinador de un centro de orientación psicológica de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), durante una conferencia impartida la semana pasada en Ciudad Valles, titulada “Bienestar docente y prevención del burnout: estrategias para el autocuidado y el manejo del estrés en el contexto educativo”.


El especialista señaló que el magisterio se encuentra entre los sectores laborales con mayor riesgo de experimentar este tipo de desgaste, junto con el personal de salud y los trabajadores de seguridad, debido a las exigencias emocionales que enfrentan en el ejercicio de sus funciones.


Explicó que el síndrome de burnout no se limita al cansancio físico, sino que involucra un agotamiento emocional que puede manifestarse mediante pérdida de motivación, falta de interés, sensación de estar abrumado, problemas para dormir, dolores de cabeza, cansancio persistente y otras afectaciones físicas y psicológicas.


Advirtió que uno de los principales problemas es que muchas personas normalizan estos síntomas y los consideran parte de la vida adulta o de las responsabilidades del trabajo, sin reconocer que pueden representar señales de alerta que requieren atención.


En el caso de los docentes, esta situación puede agravarse por las múltiples responsabilidades que deben atender, desde la enseñanza y el acompañamiento de sus alumnos hasta los trámites administrativos, las comisiones escolares y la comunicación con las familias.


Valladares González destacó que el desgaste emocional también puede repercutir en las relaciones personales y laborales, así como en la calidad de la atención que se brinda a otras personas. En determinados casos, puede contribuir a agravar problemas preexistentes de ansiedad o depresión, por lo que consideró fundamental reconocer las señales a tiempo y buscar apoyo profesional cuando sea necesario.


Como parte de las estrategias de prevención, recomendó establecer límites en las responsabilidades laborales, fortalecer las redes de apoyo entre compañeros, familiares y profesionales de la salud mental, además de incorporar hábitos de autocuidado, periodos de descanso, actividad física, higiene del sueño y ejercicios de respiración.


Asimismo, resaltó la importancia de que las instituciones educativas promuevan acciones preventivas y generen condiciones que favorezcan el bienestar emocional de sus trabajadores, en lugar de centrar la atención exclusivamente en el desempeño académico de los estudiantes.


En este sentido, señaló que la colaboración entre instituciones, universidades, dependencias gubernamentales y profesionales especializados resulta indispensable para ampliar la atención en salud mental y responder a las necesidades de la población.


El especialista explicó que, desde la Facultad de Psicología de la UASLP, se desarrolla un programa de primeros auxilios psicológicos dirigido a la comunidad universitaria y a la sociedad en general, con atención en situaciones de crisis y orientación para quienes requieren apoyo.


Indicó que escuelas de distintos niveles educativos, empresas, dependencias públicas y asociaciones civiles pueden acercarse a la institución para explorar esquemas de colaboración, capacitación y atención psicológica, de acuerdo con las necesidades de cada organización.


Finalmente, subrayó que cuidar la salud mental del docente no debe considerarse un asunto secundario, sino una parte esencial de su desarrollo profesional, pues un maestro que cuenta con herramientas para manejar el estrés y atender su bienestar emocional está en mejores condiciones de desarrollar su labor educativa.

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